dra rebeca monroy

Dra. Rebeca Monroy Torres
Departamento de Medicina y Nutrición,
División de Ciencias de la Salud,
Campus León,
Universidad de Guanajuato

Este tema es imperante en pleno siglo XXI, donde vivimos en una era con mucho acceso a la información, de la cual, un gran porcentaje no es veraz o comprobable y, es donde están los riesgos, los fraudes y abusos al consumidor, que ha confiado en un producto, profesional o científico que logra estar en espacios publicitarios para hablar de las bondades de un producto, alimento, sustancia, medicamento o suplemento.

Al escribir este artículo me encuentro con una crítica reciente de una joven promesa, publicada en el diario Etcétera el 9 de marzo quien, hace unos días, era noticia por una gran aportación realizada con el material grafeno para combatir células cancerosas. Al revisar la nota se pueden identificar afirmaciones y publicaciones acríticas en diferentes medios periodísticos, falsedad de una información, conflicto de interés (una minera financia el evento que organiza el mismo familiar de la joven, de donde resulta ganadora para asistir a ver los premios nobel), un negocio que demuestra una falta de responsabilidad social con una jóven promesa carente de una formación ética. Sí bien no es el fondo ni propósito de este artículo abordar nuevamente un análisis y crítica a la falsedad que hubo en esta noticia, sí quise fuera lo que detonara un ejemplo de la “Pseudociencia”. La pseudocienca es todo aquel argumento o idea que son falsas, al no poder demostrarse por métodos rigurosos, como la ciencia a través del método científico. Si no hay datos, instrumentos que permitan validar y reproducir el conocimiento que se da como nuevo o novedoso, no es considerado científico.

Comparto algunas estrategias para prevenir que seamos presa del engaño ante cualquier sustancia o producto que ostente tener un beneficio a la salud:

  • Suelen estar basados en ofrecer una esperanza a las personas, por lo que muchos de los productos van destinados a combatir o curar, por ejemplo, el cáncer. Las enfermedades no se curan sólo se controlan.
  • Cualquier sustancia o producto deben haber pasado por el escrutinio de expertos (comité de investigación y ética), autoridades en salud, órganos colegiados; y aquí aplica la frase “no se puede ser juez y parte”.
  • Un producto validado científicamente se suele ofrecer o recomendar en el sistema de salud (hospitales públicos, centros de salud) de cada ciudad, estado o nación.
  • Los que ofrecen las sustancias o productos tienden a generar una cadena de dependencia y no hablan de formas de hacer prevención o de usar otras alternativas de apoyo. Todo se basa en una pastilla o sustancia, no se menciona la importancia de los medios preventivos o de acudir con un profesional de la salud
  • La mayoría se adquiere sin receta alguna o sin una evaluación clínica (nutricional, médica, psicológica, etc).
  • Se ostentan como naturales y sin químicos.

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