dr silvio zaina

Dr. Silvio Zaina
Departamento de Ciencias Médicas,
División de Ciencias de la Salud,
Campus León,
Universidad de Guanajuato

Muchas personas están familiarizadas con el concepto de ADN y genes. De manera coloquial, cuando hablamos de individuos o hasta de grupos como por ejemplo pueblos enteros, empresas, partidos políticos, etcétera, decimos que sus actitudes o características están "en su ADN".

Este es uno de los casos -relativamente pocos- de expresiones de uso diario que se han originado directamente de un descubrimiento científico. Una de las piedras angulares de la biología moderna es que el ADN se encuentra en -casi- todas las células y que en el ADN están los genes. El ADN y los genes se heredan de los padres: mitad se hereda de la madre y la otra mitad del padre. Los genes determinan varias características de la persona: color de los ojos, estatura, color de la piel, etc.

Por lo tanto, no es una sorpresa que los científicos han tratado de entender si existe algo "malo" en el ADN de una persona que haga que ésta o sus descendientes padezcan de una cierta enfermedad. En algunos casos estos estudios han tenido un enorme éxito: por ejemplo, sabemos que un daño en un cierto punto del ADN causa la distrofia muscular. Esto hace que una pareja pueda conocer exactamente el riesgo de tener un hijo enfermo, aunque no quiere decir que la distrofia muscular sea curable.

Desafortunadamente, esta claridad casi matemática no existe en la enfermedad de las arterias que ocupa mi investigación: la aterosclerosis. Esta enfermedad causa padecimientos que todos conocemos: infartos del corazón, derrames cerebrales, entre otros, y es la causa número 1 de fallecimientos debido a enfermedades. Aunque la aterosclerosis sea heredable -es más probable que uno se enferme si en su familia hay enfermos- no se ha encontrado ningún "defecto" en el ADN que explique claramente el riesgo de enfermedad de una persona.

Aquí es donde entra la epigenética. Esta disciplina estudia algunas marcas químicas escritas sobre el ADN que pueden determinar si un cierto gen esté encendido o apagado, es decir, si tenga un efecto sobre el organismo de la persona. Las marcas químicas epigenéticas cambian de manera normal en el organismo: están posicionadas en puntos diferentes del ADN en diversas células del mismo organismo, por ejemplo, células del hígado y de la piel. Lo relevante para la aterosclerosis es que esas marcas son modificadas por varios factores: lo que comemos, el estilo de vida, el tabaquismo, etcétera. La epigenética es una manera científica de decir "eres lo que comes". Se sabe también que en algunos casos estas marcas se transmiten de una generación a otra.

Dado que la aterosclerosis es causada por los mismos tipos de factores que modifican las marcas epigenéticas, nosotros y otros investigadores tenemos un gran interés en entender si la epigenética ayuda a curar la aterosclerosis. A la fecha, sabemos en cuales puntos del ADN existen marcas epigenéticas "malas" y tenemos un apoyo de CONACyT para cambiar esas marcas de "malas" a como se ven en una célula sana. En estos días, estamos tratando ratones con sustancias que tal vez en un futuro serán "medicamentos epigenéticos" para curar la aterosclerosis en los humanos.

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