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Dra. Elcia Margareth Souza Brito
División de Ciencia Naturales y Exactas,
Campus Guanajuato,
Universidad de Guanajuato

dr cesar augusto

Dr. César Augusto Caretta
División de Ciencia Naturales y Exactas,
Campus Guanajuato,
Universidad de Guanajuato

Otra parte importante del estudio de la vida en el Universo es la búsqueda de vida en nuestro Sistema Solar. Son condiciones fundamentales para la existencia de vida en un planeta o satélite natural: su composición química, fuentes de energía para mantener los procesos metabólicos y el agua en el estado líquido, crucial como soporte para reacciones químicas, enfriamiento, eliminación de sustancias residuales, etc.

En las temperaturas típicas del Universo el agua se encuentra en el estado sólido, a excepción de sitios capaces de mantener temperaturas altas como los alrededores de una estrella, cortezas con generación de energía interna, atmósferas con efecto invernadero, etc, aunque tampoco pueden ser temperaturas demasiado elevadas que lleven esa agua al estado gaseoso.

Se llama zona de habitabilidad circunestelar (ZHC) a la región alrededor de una estrella donde las temperaturas permiten la formación de agua líquida. La posición y la extensión de esa región dependen de la temperatura de la estrella (determinada, en última instancia, por su masa). En el caso de nuestro Sistema Solar, la ZHC está desde la posición de la Tierra hasta cerca de Marte. Para estrellas más caliente la ZHC es más alejada, mientras que para estrellas más frías es más cercana. Evidentemente eso clasifica la Tierra como candidata a albergar vida y, posiblemente, a Marte. Ya se sabe que Marte tiene, a lo menos, agua en el estado sólido en permafrosts y casquetes polares.

El segundo caso es el de generación de energía interna, como la energía geotérmica en la Tierra: en las fosas abisales oceánicas hay gran cantidad de seres vivos que retiran su energía de fuentes hidrotermales (vents). Ese puede ser también el caso de algunos satélites de los planetas gigantes, que probablemente mantienen un manto acuático debajo de sus cortezas de hielo y deben generar energía interna por efectos de marea de sus planetas. Son casos bien promisores, p.ej., los satélites Europa, de Júpiter, y Encélado, de Saturno. De hecho, ya se han detectado geiseres en la superficie de esos satélites, evidencia bastante fuerte de sus mantos líquidos. Se ha descubierto también (por espectroscopía) que esa agua subglacial es salada.

Otro satélite bastante interesante es Titán, de Saturno, el único satélite de nuestro Sistema Solar que mantiene una atmósfera y cuerpos líquidos estables en su superficie. Esa atmósfera contiene nubes y lluvias de metano y otros hidrocarburos y moléculas orgánicas, y es muy similar a lo que fue la atmósfera de la Tierra cuando la vida surgió por aquí.

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