dr hector manuel mora montes

Dr. Héctor Manuel Mora Montes
Departamento de Biología,
División de Ciencias Naturales y Exactas,br />Campus Guanajuato,
Universidad de Guanajuato

Hay algunas cosas tan cotidianas que asumimos que siempre estarán ahí, pase lo que pase; como el parpadear, el sol y la luna, o el amor del ser querido. Pensemos en algo relacionado con la investigación que fue galardonada el pasado 7 de octubre por la Fundación Nobel: la oxigenación de las células.

Es por todos conocido que necesitamos respirar para vivir, si dejamos de hacerlo podemos morir por sofocación; por eso, cuando hablamos de infartos nos preocupa que el corazón no pare de bombear sangre a los tejidos. Necesitamos oxígeno en todo momento de nuestra vida y una realidad que hemos experimentado es que no siempre lo tenemos a la disposición requerida; recuerde como cambió su respiración la última vez que se ejercitó, o subió esas escaleras que lo dejaron sin aliento, ¿verdad que sí? Aquí es donde entra en juego el trabajo que realizaron los galardonados de este año con el premio Nobel en Fisiología o Medicina 2019: William G. Kaelin Jr., Sir Peter J. Ratcliffe y Gregg L. Semenza.

Ellos descubrieron el mecanismo mediante el cual las células se adaptan cuando la cantidad de oxígeno disponible es baja. Nuestros eritrocitos son los responsables del transporte de oxígeno en el cuerpo humano y cuando disminuye su concentración la cantidad de oxígeno que captan las células se reduce también.

La solución a esto es producir más de estas células y la eritropoyetina es la hormona responsable de ello, pero ¿Cómo los bajos niveles de oxígeno desencadenan la síntesis de la hormona? Los tres investigadores a los que nos referimos hoy encontraron que, en células con contenido normal de oxígeno, la proteína encargada de dar la orden de producir la hormona era degrada por la propia célula y de esa forma no incrementan los niveles de eritropoyetina. Por el contrario, cuando el oxígeno falta, la célula es incapaz de degradar a esta proteína, llamada HIF-1alfa, trayendo como consecuencia la producción de eritropoyetina y con ello la posibilidad de incrementar la concentración de los eritrocitos.

¿Qué tiene esto de espectacular? Tiene un profundo impacto en nuestro conocimiento sobre el cáncer, por ejemplo, ya que las células tumorales necesitan de gran cantidad de oxígeno para reproducirse y lo logran al modificar este mecanismo. Con este avance en el conocimiento podremos explorar la búsqueda de nuevos fármacos para combatir al cáncer y otros procesos tales como los infartos, embolias, enfermedades infeccionas, entre otros.

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